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Última Columna

Comprar en el Mercado un lujo y una garantía que hay que cuidar

Conviene acceder a la información sobre las intervenciones que la Inspección de Consumo municipal realiza cada día en el Mercado.

Publicado: 13/04/2024 ·
20:46
· Actualizado: 14/04/2024 · 07:41
Autor

Rafael Fenoy

Rafael Fenoy se define entrado en años, aunque, a pesar de ello, no deja de estar sorprendido cada día

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En este blog se pretende compartir análisis, reflexión y algo de conocimiento contigo persona lectora

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¿Quién no conoce la Plaza de Abastos "Ingeniero Torroja" de Algeciras? Quienes visitan la ciudad lo tienen por lugar imprescindible de conocer. Y si la persona, que contempla su magnífica cúpula, pertenece al gremio de la arquitectura o la construcción, asombrada queda del alarde y la “osadía” de la solución encontrada por Torroja para que bajo ella se pueda albergar tanta vida. Las personas vecinas de Algeciras, que con asiduidad transitan por esa Plaza de Abastos, acaban acostumbrándose al portento y para ellas pasa desapercibida hasta que, una vez en el centro del edificio, levantan la cabeza y quedan asombradas, a pesar de que forme parte de lo cotidiano.

Se accede a ella por 4 puertas que confluyen en la “plaza central”, bajo su cúpula acristalada. Sus sesenta y cuatro puestos interiores se distribuyen entre las 4 calles radiales y las 2 concéntricas interiores. Además, el edificio está rodeado por treinta y seis puestos periféricos. Estos “puestos de la Plaza” están atendidos por un conjunto de personas que a esta actividad comercial se dedican. Muchas de ellas toda una vida, porque sagas familiares han estado viviendo de la misma. Los productos que se encuentran son frescos y de ello da fe cualquiera que dos días seguidos se acerque a hacer la compra. Además la competencia de precios permite a la persona consumidora elegir aquello que precisa al precio más ajustado a su presupuesto. Calidad y precio combinan de forma extraordinariamente positiva en esa Plaza de abastos. Muchas personas algecireñas no se percatan de la fortuna de contar con esta “feria” diaria de buenísimos alimentos.

Como todo lo bueno hay que cuidarlo y de ello es responsable la concejalía de Salud y Consumo, la OMIC y Delegación de Mercados. Específicamente el artículo 129, de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común, exige a las administraciones públicas ajustar el ejercicio de la potestad reglamentaria a los principios de buena regulación (necesidad y eficacia, proporcionalidad, seguridad jurídica, transparencia y eficiencia), en el que sustenta el artículo 4º del REGLAMENTO DE LOS MERCADOS MUNICIPALES MINORISTAS DE LA CIUDAD DE ALGECIRAS que dice lo siguiente: “Los mercados municipales ostentan la condición de servicio público, por lo que el Ayuntamiento ejercerá la necesaria intervención administrativa, la inspección de consumo, y cuantas funciones impliquen ejercicio de autoridad y sean de su competencia”.

Y sería conveniente que las vecinas y vecinos pudieran conocer mediante documentos públicos ubicados en el portal de transparencia municipal, información sobre inspección de Consumo en Plaza de Abastos de Algeciras. Por ejemplo a) El Protocolo, si existiera, para el desarrollo de las Inspecciones de Consumo b) El número de personas dedicadas a estas inspecciones y perfiles profesionales de las mismas. c) La memoria de las intervenciones a lo largo de 2023 de esa inspección de consumo. d) El número de expedientes abiertos en ese año, el número de infracciones, relación numérica de sanciones adoptadas y la cuantía total de recaudada por las sanciones. Al Ayuntamiento de Algeciras se le ha solicitado esa información, sin que se haya aportado hasta el momento, desde el mes de febrero pasado.

Lo normal es encontrar que los puestos señalan con carteles los datos que legalmente el consumidor debe conocer antes de comprar y también que lo que está a la vista es lo que se ofrece. Sin embargo, y ello posiblemente por un desliz en la actividad supervisora, hay casos muy aislados donde es posible observar cómo se ofrece un producto (por ejemplo: fresas de tamaño apreciable) a un precio “muy competitivo” y sin embargo se suministra otro de inferior calidad (menor tamaño), sin que el consumidor pueda advertirlo. Una vez en su domicilio la persona consumidora poco puede hacer más que sufrir el “timo”, ya que las cantidades defraudadas son pequeñas y no les merece la pena volver a la Plaza para proceder a la denuncia y restitución del daño ocasionado. Otro aspecto a cuidar es que los carteles siempre hagan referencia al precio del Kilo del producto. Ya se comprende que los números pueden en ocasiones disuadir a quien compra, pero de esa forma nadie se llama a engaño: Si el Kilo de tal producto es de 20 euros el Kilo se pone y si se ofrece información de que el cuarto kilo sale a 5 euros, mejor.

 Esto que se comenta en modo alguno supone demerito para quienes en su inmensa mayoría comercian dignamente prestando un servicio esencial a sus conciudadanos y conciudadanas. De hecho la supervisión constante de las normas que regulan el comercio en la Plaza de abastos protege, a quienes en ella tienen sus negocios,  de mantener una sana y eficiente leal competencia. Porque quien hace “trampas"· perjudica doblemente: Primero, a quien es timado y segundo, a los puestos vecinos que sufren el estigma del fraude que el “vivo” de turno produce. De hecho no es infrecuente que se tenga que razonar, con alguna persona consumidora “timada”, para que siga acudiendo al mercado de abastos a realizar sus compras diarias. Toda actuacion inspectora invita a que con total transparencia se pueda acceder a la información sobre las intervenciones que la Inspección de Consumo municipal realiza cada día, así como las consecuencias de las mismas. Porque de esta forma se defiende el comportamiento digno de consideración, de las personas titulares de los puestos de la plaza, toda vez que comportamientos fraudulentos, como el que se describe, aunque son excepcionales, dañan la buena imagen de los comerciantes del Mercado de Abastos. Con más vera, también se evita un efecto nocivo en las personas que cotidianamente compran en la Plaza, ya que llegan a dejar de hacerlo precisamente por este fraudulento comportamiento. Reconocer el diario esfuerzo y dedicación, de quienes trabajan en la plaza de abastos de Algeciras al servicio de las personas consumidoras, es obligado. Agradeciendo que cada día ofrezcan el espectáculo multicolor de productos nutritivos de calidad. Eso hay que valorarlo y cuidarlo. 

 Fdo Rafael Fenoy

 

 

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